Uniqueness is the new luxury
- Laurel Creative Studio
- 5 ago
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Lo único es el nuevo lujo
Colombiamoda 2026, la edición 37, se transformó en una semana completa de siete días, con más de 70.000 asistentes de 50 países, 16.000 compradores especializados, 4.000 de ellos internacionales, y 630 marcas. Por primera vez participaron Brasil, Perú, Ecuador y España, no solo Colombia. Todo bajo un lema pensado con cuidado: Uniqueness is the New Luxury.
Sebastián Díez, director general de Inexmoda, lo resumió así: "No podemos competir por precio; podemos competir por eso que nos hace únicos." Y más adelante: "Nuestra ventaja está en la diferenciación: en los tejidos, en el trabajo con comunidades, en la creatividad, en la identidad y en las historias que hay detrás de cada marca. Hoy el verdadero lujo está en aquello que tiene significado, historia, coherencia y una voz propia. Las marcas latinoamericanas no necesitan parecerse al mundo para ser relevantes; necesitan entender aquello que las hace únicas y convertirlo en una ventaja competitiva sostenible."
Vélez abrió la edición con Artisan Gang in the City, cuarta colaboración con J Balvin, veintiocho salidas divididas en cinco capítulos: Origen en Movimiento, Artesanía Reprogramada, Garniel: del Campo a la Ciudad, Futuro Nostálgico y Manifiesto. Alado construyó una colección entera sobre la historia y el oficio de las mujeres caficultoras colombianas. Juan Pablo Socarrás partió de la vida de la primera cumbiera vocalista de una orquesta profesional del país. Manuela Álvarez trabajó con técnicas de comunidades tradicionales para hablar de impermanencia. Cada una construye desde una historia hiperespecífica, y esa especificidad es lo que las vuelve irrepetibles.
El quiet luxury dominó entre 2023 y 2025 con su promesa de discreción, ausencia de logo, prestigio comunicado sin ruido. Se agotó por su propio éxito. Cuando cada marca, cada influencer, cada catálogo adoptó los mismos tonos neutros y las mismas siluetas minimalistas, hasta la estética más atemporal empezó a sentirse formulaica. Una encuesta de YouGov en 2025 encontró que el 57% de los compradores de lujo ya prefiere piezas expresivas por encima de etiquetas discretas, sobre todo entre consumidores jóvenes.
Lo que lo reemplaza es personalización, ediciones limitadas, artesanía a medida, procedencia verificable. La industria lo describe como un giro de status callado a expresión abierta, donde el oficio y el origen pesan más que el logo. Colombiamoda llega este año nombrando un fenómeno que lleva tiempo desarrollándose y que apunta a ser el futuro de la industria. Mientras la moda europea de lujo tradicional necesita reconstruir su relación con el oficio, marcas colombianas y latinoamericanas lo tienen vivo en comunidades reales y en su herencia. Acá no hay que inventarse lo único, porque la misma experiencia de vida latinoamericana ya lo es, y desde ahí se crea.
Hay otro fenómeno detrás de todo esto que pesa tanto o más que el quiet luxury: el fast fashion llevado a su extremo. Shein añade entre 2.000 y 10.000 estilos nuevos a su catálogo cada día, con un inventario que llega a ofrecer 600.000 prendas distintas a la venta simultáneamente. Pasó de 10.000 millones de dólares en ventas en 2020 a 100.000 millones en 2022. Cualquier prenda, sin importar qué tan de moda esté, puede reproducirse en semanas a una fracción del costo y llegar a cualquier parte del mundo.
Eso cambió algo más profundo que el precio de la ropa: cambió qué cuenta como exclusivo. Si algo se puede copiar, producir en masa y revender por unos dólares en cuestión de semanas, deja de funcionar como símbolo de estatus, sin importar qué tan bien diseñado estuviera originalmente. El deseo de exclusividad no desapareció, se desplazó hacia lo que Shein estructuralmente no puede replicar.
El reporte State of Fashion 2026, elaborado por Business of Fashion y McKinsey, documenta el movimiento resultante en toda la industria: las marcas están elevando su oferta para evitar competir con Shein en el segmento bajo, o para capturar compradores de lujo que quedaron afuera por los precios cada vez más altos de las grandes casas. Bershka y H&M redujeron la proporción de sus productos en los rangos de precio más bajos entre 2023 y 2025.
Esto es lo que Sebastián Díez está nombrando cuando dice que Latinoamérica no puede competir por precio. No es una limitación regional que haya que lamentar, es la posición correcta frente a un adversario contra el que ninguna marca del mundo puede competir en costo, ni siquiera las europeas con décadas de cadena de producción optimizada. La única salida es la que la propia industria global ya está tomando: girar hacia identidad, oficio, historia.
Lo único en las imágenes de moda
Esto conecta con algo que viene pasando en la producción de imágenes desde mucho antes de la inteligencia artificial. En 1888 Kodak lanzó su cámara portátil precargada con rollo de película. Antes de eso, fotografiar exigía placas de vidrio, procesamiento químico, entrenamiento técnico. Kodak convirtió la fotografía de práctica de élite en fenómeno accesible para cualquiera: más gente produciendo imágenes, cada imagen valiendo un poco menos.
Después llegó el teléfono con cámara, y con él Instagram. Hay un concepto útil para nombrar lo que pasó ahí, la "foto social": una imagen que funciona como herramienta de comunicación instantánea, no como pieza trabajada con intención artística. Fluida, casual, hecha para consumirse rápido. La inteligencia artificial generativa no inventó nada de esto. Lo llevó a su versión más rápida: imágenes ilimitadas, en segundos, sin cámara, sin costo marginal.
La sobreproducción de imagen genera fatiga real y medible. En el contexto de la IA se documenta como saturación visual, la desensibilización ante contenido que exhibe convergencia estilística, y agotamiento creativo, resultado de exposición prolongada a contenido homogeneizado. El mecanismo ya existía con el flujo infinito de fotos casuales en redes sociales, y antes con la sobreproducción fotográfica del turismo masivo del siglo veinte. Lo que cambia con cada escalón es la velocidad: Kodak tardó décadas en saturar el imaginario cotidiano, Instagram lo hizo en pocos años, la IA generativa lo está haciendo en meses. Y cuanto más rápido se satura un lenguaje visual, más rápido aparece la demanda de lo contrario: menos imágenes, mejores.
El reciente rechazo a Gucci y a Valentino, ambas criticadas públicamente por usar imágenes generadas con IA en sus campañas de 2025 y 2026, no salió de la nada. Es la culminación visible de esa fatiga acumulada. La IA no creó el problema, lo hizo tan extremo que se volvió imposible de ignorar. Aerie, en cambio, lanzó una campaña deliberadamente anti-IA con Pamela Anderson, cerrando con la línea "esto no lo podés promptear", y reportó crecimiento de doble dígito en reconocimiento de marca y 23% más ventas en el último trimestre de 2025.
En 1936, mucho antes de que Kodak terminara de expandirse globalmente, Walter Benjamin ya había escrito sobre esto en "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica". Las obras de arte tradicionales tenían aura, una cualidad que nacía de su existencia única, irrepetible, anclada a un lugar y un momento. La reproducción técnica, primero la fotografía y después el cine, empezó a disolver esa unicidad: una fotografía no tiene versión original genuina, solo copias igualmente válidas entre sí. Kodak, Instagram, el fast fashion y la inteligencia artificial son la misma curva que describió Benjamin, cuanto más se masifica un medio de producción, ya sea de imágenes o de ropa, menos aura conserva cada pieza individual hecha con él.
Lo que viene después
Si este fenómeno se sostiene como hemos visto, debemos poner nuestra mirada en qué se vuelve rentable construir de ahora en adelante. Una marca que invierte en oficio real y en historia propia no está compitiendo por una tendencia de temporada, está apostando a no ahogarse en la fatiga hacia lo masificado, sea ropa o imagen.
Eso tiene una consecuencia concreta para el trabajo de crear contenido y dirigir imagen: ya no alcanza con producir bien. Hay que producir desde un lugar que ninguna otra marca, ningún generador de IA y ninguna fábrica de Shein pueda ocupar de la misma forma. Lo único es la variable que va a decidir qué sobrevive a la próxima ola de saturación, quien se mantiene más allá de las tendencias y construye realmente una marca que perdure en el tiempo

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